El click del campesino

Enero 29, 2010

La cima de Cuba

Archivado en: Cuba — Dayán García La O @ 11:12 pm

Han pasado muchos años desde la subida a la cima de Cuba. Fui con ganas. Imbuido en la juvenil pasión de estudiante de tercer año de la universidad, además “atlético y deportista”. “Eso pa mi es un pan comío”, pensaba. Iluso.

Antes de la subida, en la base del Pico

Antes de la subida, en la base del Pico

Ahora revivo esos recuerdos porque creo que se avecina una aventura similar. Pues bien, el Pico Turquino, la cima de Cuba, se encuentra enclavado en la Sierra Maestra a  1974 metros sobre el nivel del mar. La escalada se realiza desde dos direcciones, una por  territorio de la provincia de Santiago de Cuba y la otra por Granma. Según el guía (ese personaje que sube y baja tres veces a la semana el trayecto por lo que merece veinte post) el primer recorrido es de 11 kilómetros y medio, mientras que la ladera granmense ocupa 18 kilómetros de andadas entre monte y monte.

¿Yo acompañaba a las rezagadas o ellas me esperaban a mí?

¿Yo acompañaba a las rezagadas o ellas me esperaban a mí?

Hace cuatro años, con muchas libras de menos, participé en la subida al lugar más alto de Cuba. Mi grupo de 40 personas (algunos novios incluidos) comenzó a ascender bordón en mano a las siete de la mañana, y los últimos en lograr el propósito llegaron a las 2 y 25 de la tarde. Entre ellos este redactor y las obesas. “Me quedé para cuidar la retaguardia”, dije a todos los que se rieron de mi. Y la verdad, ahora que el tiempo sepultó la posibilidad de  toda sarta de bromas, es que no hubo un minuto mientras escalaba en el que no recordara cada gramo de nicotina y alcohol que “involuntariamente” llegó a mi cuerpo. Me hincaba de rodillas en el suelo, y solo un oportuno arranque de machismo mientras miraba féminas caminar delante de mi me impulsaba a completar la misión. ¿Para qué? Muchas veces me dije que nunca más subía ese lugar, digno de mulos de carga, y en la actualidad un proyecto profesional me atrapa con la idea de otro sacrilegio (esto último por la cantidad de veces que me cagué en Dios y en todos los santos).

En el camino

En el camino

Por Santiago de Cuba la pendiente más inclinada reserva una andanada de escalones de madera y fango. Un único camino se eleva, se retuerce, se pierde en la maleza, vuelve a aparecer, se estrecha en el Paso del Cadete con un rumor que huele a suicidio, se cuela entre las nubes con sabor a frío.

Las galletas matrimoniadas con un dulce de guayaba a medida que se elevaban se volvían insípidas, el oxígeno se reducía al mismo tiempo que las ganas. El bendito pomo de agua sofocaba mi espalda y me maldije por no hacer caso y cargar 500 ml de ron en la mochila. “¿Pa qué te haces?”, me preguntaba siempre que la mochila, solamente con una botella plástica de 1500 ml y la referida bebida, pesaba más que el tronco de Caupolicán.

Malgastando las necesarias fuerzas... más cerca del cielo

Malgastando las necesarias fuerzas... más cerca del cielo

Después de tres kilómetros hay un lugar que se llama La Majagua, primer descanso obligado y desde donde ya quería regresar. Otra vez el machismo salvador herido ante la idea de que la otra parada oficial sería en el kilo 9 a la altura del Pico Cuba.

Contar lo demás sería caer sobre lo mismo. Subir el Turquino es una experiencia necesaria en cada cubano, a pesar de que después de siete horas de ascensión te maltrata la autoestima el reducido panorama de cuatro piedras, hierba seca y el busto de Martí que subió Celia Sánchez y esculpió Jilma Madera (la misma de El Cristo de La Habana).

Allí...

Allí...

Episodios muchos, el estómago que juega una mala pasada ente precipicios y monte tupido, el kalo-fotógrafo pendiendo sobre el vacío para tomar una foto a un Tocororo, Ave Nacional de Cuba, y el bordón de una amiga que golpeó cinco veces la cabeza de su novio a la vista de las nubes.

De todas formas, me alcé a duras penas en la Sierra Maestra. Ahí están mis fotos con esa pinta sabatina-medieval y los recuerdos, esos que intento compartir con ustedes ahora que amenaza un nuevo viaje. Estoy dispuesto.

Todos en el lugar

Todos en el lugar

Enero 21, 2010

¡Coño Obama!

Archivado en: Mundo, Política, Social — Dayán García La O @ 1:21 am
Tags: , , , , ,

Sabía que iba a llegar el momento de escribir sobre Haití. Deseché el después del terremoto porque no encontraba forma de escribir tanto dolor. Ahora me llegan a Facebook una invasión de flechazos sobre lo que hace Estados Unidos en el cercano país del Caribe.

Recuerdo la campaña del flamante Premio Nobel. Sin dudas “el negrito” era preferido por todos, fundamentalmente porque el McCain nunca escondió sus pensamientos y dejó claro su fanatismo al método Bush.

CHANGE, el slogan de Obama me engañó a mí y a la mayoría estadounidense. Pensaba en un nuevo camino de la política exterior norteamericana, que no necesariamente tiene que ver con Cuba, en ese aspecto permanecí escéptico. No esperaba más descaros aberrantes, de esos que te dejan con la boca abierta. Ahora, con lo que pasa en la hermana nación caribeña, la administración Obama no me deja cerrarla ni un instante.

¿Por qué sembrar más terror?

¿Por qué sembrar más terror?

Que es eso de mandar militares, y no enviar medicinas, medicos, casas de campaña, alimentos, que se yo.

No puedo creer que más de 13 mil soldados estadounidenses estén en Haití en “labores humanitarias”, sobre todo cuando abiertamente las fuerzas de ocupación están reprimiendo las protestas populares con armas provistas de balas de goma y bombas de gas lacrimógenas.

La conducta de la Casa Blanca contrasta con la postura mundial, todos quieren materializar la ayuda al pobre país del Caribe. Estados Unidos impide la llegada de los alimentos y de la verdadera mano amiga.

Adivino la suerte de esos niños llevados a Estados Unidos

Adivino la suerte de esos niños llevados a Estados Unidos

Descubro en el ciberespacio este anuncio de un video: RAZONES PARA EL TERREMOTO EN HAITÍ…. EEUU Y SU PROYECTO HAARP: programa militar destinado a controlar la Ionosfera y en consecuencia los cambios climáticos. La manipulación del clima. Increíble, pienso tras ver el video. También encontré que un total de 53 niños huérfanos haitianos, la mayoría menores de cuatro años, aterrizaron ayer martes en Pittsburgh (Pensilvania, Estados Unidos) tras ser evacuados de Puerto Príncipe. Otra  Operación Peter Pan. Siento ahora una mezcla de soberbia e impotencia. ¿Qué hacer?.

Ahora me viene a la mente la imagen del reciente Premio Nobel de la Paz. ¡Qué sonrisa la de Obama!!Qué carisma!, ¿qué CHANGE ni que ocho cuarto?

Una vez más el imperio se ensaña con  el dolor ajeno, es una lástima que se camuflen tras la sensibilidad y los mejores valores de la especie humana. ¡Coño Obama, apretaste!

Enero 11, 2010

¿Quién pulsa stop en el reloj de la vida?

Archivado en: Cuba, Mundo, Social — Dayán García La O @ 1:57 pm
Tags: , , , ,

Ya son 25 años. Un cuarto de siglo. El viaje a mi casa de Macondo (Itabo) me sirvió para, además del atracón de carne y cervezas (digestiva combinación), disfrutar de mi familia al máximo. ¡Cuántos momentos pasados y por pasar!

Un mes de nacido... lindo como siempre

Un mes de nacido... lindo como siempre

Una tarde mi mamá llegó con un arsenal de fotos ¿viejas? (solo por el color amarillo).

-Mírate- me dijo con los ojos acristalados. Me descubrí entonces hace más de 20 años, abrí el scanner y me traje esos flashazos para compartirlos.

Creciendo, jutno a las colonias de la era socialista

Creciendo, junto a las colonias de la era socialista

No puedo dejar de pensar que soy producto de una formación abuela-madre perfecta. Quizás por ellas me gradué en la Universidad y no preferí, como mis contemporáneos del campo, sacar el 12 grado para recalar en Varadero, con lo que cobraría honestamente el triple de lo que gano hoy y aseguraría una “extranjera” dispuesta a “llorar en cualquier lugar del mundo mientras yo gozaba en La Habana”.

Con mi tía hermana

Con mi tía hermana

Eran 17 los años que tenía Migdalia La O cuando “por error” salió embarazada. Pospuso los estudios universitarios. Bastó un técnico medio para cuanto antes ganar dinero para dos, siempre contando con mi abuelastro-papá que se rompía el lomo estibando todo tipo de viandas en una cooperativa.

Así llegó la escuela con el derrumbe del campo socialista. Escuela + Crisis (es hasta difícil recordarlo). Días de no ir a la escuela por falta de zapatos, meses de usar un invento que llamaban zapatillas (declaradas por la prima ballerina assoluta Premio Nacional de la Innovación) y del que solo se salvaban aquellos que recibían la moneda fuerte del extranjero. Las citadas zapatillas eran un producto de tela (mezclilla mejor) cocida a una cámara de tractor o camión.

En ese contexto mi mamá soportó en silencio que mis maestros de primaria afectaran sus necesidades y me compraran el calzado para asistir al II Congreso Pioneril.
-“Negro, tú no puedes ser menos que nadie”- me dijo la directora cuando me entregó aquellos tenis azules, lindos, esperanzadores, sacrificados…

Uno de mis cumpleaños...

También mientras miraba las fotografías me vino a la mente mi paso por la vocacional. Los justificados regaños de los profesores de mucho tiempo en el centro ante mis fugas para el estadio:

- ¿No te da vergüenza? Nosotros vimos a tu mamá con una barriga que le tapaba la boca subiendo estas escaleras.

Un poco antes – rememoré- un DC-10 me había soltado en París, donde tuve la oportunidad de apertrecharme hasta los dientes. Pero ya no profundizo porque ese es tema de otro post. Pero, incluso en esa oportunidad de “fáster”, mi mamá rezó todos los días en algo más de un mes que estuve fuera de casa.

mi graduación de sexto grado

mi graduación de sexto grado

Cuatro años pueden parecer una eternidad cuando los tuyos te faltan, cuando lo desconocido intimida, cuando la distancia solo relega al recuerdo. Así se enfrentó esa mujer a Venezuela; solo para darme, digo darnos, lo que nunca habíamos tenido, más allá del sentimiento de solidaridad e internacionalismo.

Viendo las fotos lloro por lo que ha sido este minuto a minuto de mi madre, pendiente del “niño”, nombre que aún con 25 años no he logrado quitarme. ¿Cómo le pago?

Ella ahora es feliz porque su hijo es “alguien en la vida”, periodista, especialidad de cierto reconocimiento social; pero, ¿acaso sabe cuando va a parar de compartir su salario con este profesional? Mi mamá merece mucho más que eso.

Enero 5, 2010

¡Diciembre-Enero: a gozar!

Archivado en: Cuba, Social — Dayán García La O @ 10:08 pm

Los festejos por el fin de año siempre son “paradójicamente” alentadores. Pues sí, de una vez te preguntas de qué forma pasaron tan rápido 365 días y te recalcas que a ese ritmo la vida es nada; y por otro lado la fecha supone el motivo ideal para dar rienda suelta a  toda la bulimia  acumulada y arremeter contra la carne de puerco hasta el cansancio, y tomar lo que sea donde sea sin el más mínimo asomo de límite o cordura.

La unión de diciembre y enero es de la familia. Mi natal Itabo aprovecha el respiro laboral para contar con mi presencia. La numerosa parentela se reunió esta vez donde la abuela. Los socios me dieron cita todos los días para intentar ganarme en el dominó. Pegué “la borra” donde se me dio la gana, siempre tras un primer recorrido por los hogares de la otra familia (la sanguínea y la postiza)   para descubrir el lugar donde sobraban cervezas y el marrano se sonrojaba ante las caricias de las brasas de carbón.

Este fin-inicio de año tuvo poco de especial, solo que mi mamá después de 4 años pudo estar entre nosotros. Hablando de la señora que me trajo al mundo, se llevó la Frambuesa de Oro de este fin de año, jejejejejeje. Me la llevé a una fiesta y pues parece que Chávez me la devolvió alcohólica. No paró de tomar cerveza y de bailar como un trompo con  cada regueatón que sonó. Se imaginan, cuidando vieja estuve todo el party. Na, es broma, todavía la Temba-pura se mantiene en forma, aunque con una libras de más. Reeditamos aquellos pasillos de casino de hace como 12 años. Tuve mamitis todos estos días, incuso en exceso (todo en exceso es malo, aseguran los que saben).

Así era el de la casa, todavía lo miro y se me hace la boca agua

Así era el de la casa, todavía lo miro y se me hace la boca agua

En casa de la abuela fue el show, todos reunidos, el patio de la casa (un terreno cuadrado de 30m x 40m) acogió a abuelo y tíos borrachos desde el día 30, parientes cercanos y lejanos consumiendo una nueva bebida que apareció en el campo y bautizaron “Quítate el blúmer”. En honor al nombre hay que decir que el gusto dulce del ron tiene a todo el pueblo sin calzones (véase el promedio de 15 broncas diarias en una población que no sobrepasa los 5 mil habitantes).

El ritual siempre es el mismo, “tomadera y comedera”, y a las doce la fundición en un abrazo único, ese momento familiar que es tan único, y significa tanto para mí. El Menú: el respectivo puerco engordado por meses, la yuca especial que se da bien en mi tierra, el congris majestuoso de la abuela, la ensalada de col y tomate y los siempre responsables buñuelos con dulce de coco, además de la abuelitis y la mencionada mamitis. ¿Qué más puedo pedir? A eso se le suma que había la cerveza de pipa más buena de la última centuria, lo que reservó para mí una caja y media de botellas.

Llegó el 2010 y ya pasó una década desde que se debía acabar el mundo. Ahora es el calendario maya y el 21 de diciembre de 2012, prometo escribir un post el día 22. Ya estoy en La Habana, de nuevo en el ciberespacio. Con  Yemayá a un costado y Shangó al otro (fiel a la Letra).

Diciembre 24, 2009

Apuntes para un viaje IV

Archivado en: Cuba — Dayán García La O @ 4:51 am

Llegó el almirante y mandó a parar, el sol de Cuba no quema.

“Saltó el almirante en la barca y fue a tierra y llegó a dos casas que creyó  ser de pescadores  y con temor se huyeron… Dice que es aquella tierra la más hermosa que ojos humanos hayan visto…”

Crónicas de América

Otra vez en esta serie de corsarios y piratas modernos. Era viernes, y el programa prometía un retroceso en el tiempo. “Cayo Bariay”, escucho y  recuerdo a mi primera maestra de Historia allá en mi natal Itabo.

El lugar donde desembarcó Cristóbal  Colón en la Isla fue siempre para mi motivo de misterio. Tal vez porque ese simple hecho encierra en sí las causas y azahares de todo lo que ha ocurrido desde 1492.

La misma school bus y su eficiente chofer desenredaba nudos en la carretera irregular, reconozco el mismo camino de Guardalavaca. Ahora no llegamos tan lejos, nos esperaba el director de la sede universitaria municipal de Rafael Freire, quién sería el guía en el recorrido. Tomamos rumbo norte y la brisa  cada vez más fresca se confundía con el insoportable calor agosteño de las nueve de la mañana.

Llegamos a Cayo Bariay. Se había hecho la coordinación para dar el paseo en coche entre la maleza y degustar el jugo de un delicioso coco. Pagamos el coche que nunca apareció. Los cocos quedaron. “A la salida”, acordamos.

El monumento que recuerda  el encuentro entre las dos culturas apareció a unos 200 metros de la costa, sobre un risco levantado en el “diente de perro”. Inaugurado en 1992  cinco siglos después del día que aparecieron La Niña, La Pinta y La Santamaría en el horizonte holguinero. El conjunto escultórico aún sufría en agosto de 2009 las heridas causadas por los huracanes del año anterior. El yeso de los dioses aborígenes necesitaba cirugía inmediata. El arco constructivo español, con sus columnas y respectivos capiteles pedía a gritos algo de pintura y un baño de cemento.

En fin, estaba allí mirando al mar, pensando en que ya no quedan lugares por descubrir, y que después de esos peninsulares, se acabaron los indios, llegaron los negros y bueno… (se imaginan si yo fuera uno de esos indios legítimos, pelo bueno, poca ropa, sin salarios, todo repartido en iguales cantidades, etc)

Las Indias...

Después nos esperaba el show de las INDIAS, tres bohíos que reproducen a los que vio el almirante a orillas del río, y una interpretación escénica que según los que han estado otras veces ha perdido bastante (¿mal generalizado?). Me sentí en la obligación de  eternizar el momento en el que rodeado de taínas alcancé a decir: “manicato”. Comparto el instante. Cuando salimos los cocos nuestros posaban en las manos de unos seres rosaditos que habían descendido de una nave que rezaba Transtur en un costado. Reclamamos y lo único que conseguimos fue que nos devolvieran los dos pesos cubanos que habíamos pagado por cada hijo de cocotero. Los extraterrestres pagaban 5 cuc por cada ejemplar. ¿Comprensible entonces?.

No podía ser otro el colofón del día que disfrutar de la mejor playa de Holguín (al menos de las que visité). Parece que el hecho de ser la última que liberaron para los cubanos le deja todavía un poco de brío. Estupenda la playa Pesquero; regia la arena fina, de una blancura peculiar. Estuve toda la tarde en el agua fresca, en total rebeldía contra el sol constante y severo. La playa es larga, con hoteles de esos para los de afuera escondidos entre los mangles, con los mismos equipos para los de afuera, los botes, catamaranes, y etcéteras. Mejor dejo que las fotos hablen por sí solas. Un lugar para recordar, aunque me quedé con las ganas de remar en Kayak.

Diciembre 18, 2009

El rumor y la acción colectiva por el medio ambiente

Archivado en: Cuba — Dayán García La O @ 3:43 pm

El rumor acarició mi pantalla. “Mañana a las diez publica un post sobre Copenhague  y la Cumbre sobre el Cambio Climático. Muchos blogueros  vamos a hacerlo”.

Me sumé a la tarea. A esa hora rebotaban en el ciberespacio las palabras del vicepresidente Esteban lazo en Dinamarca. Encendí el televisor. Vi GOLPES por la cadena  Telesur. Las imágenes eran aterradoras. Una masa humana recibía porrazos en nombre del Medio Ambiente. El bastón se levantaba y caía sobre rostros y brazos con la facilidad con que una sierra eléctrica cercena la vida de un árbol. Querían entrar a la sede de las discusiones a pedirles a los países ricos que no jueguen más con el presente de sus bisnietos y tataranietos, que les dejen el hielo de los polos, las estaciones del año, el sueño…

 Obama está en Dinamarca, muchos esperaban un fracaso de la Cumbre, otros profetizaban que el presidente del Imperio no estaba obligado a un acto cínico, el ciudadano se inmoló entre bastones y dolor, no tuvimos ciclones este temporada (digo en la que  dicen que es la temporada, como están las cosas pueden venir diez huracanes en febrero), calor en diciembre y enero, ¿frío? Prometo sensibilizarme con el tema, recoger las latas de aluminio y los papeles que encuentre por las calles, no tener carro para que su humo no afecte la capa de ozono, al menos cuando me vea como el oso de la foto, mi conciencia me dejará sonreír, lamentando solamente aquella semilla que nunca sembré. El pensamiento y la acción humana  pueden demorar el proceso. Ya el daño está hecho, ¿Dónde venden ozono para inyectarle a la capa?

Diciembre 14, 2009

Mi festival de cine o “mi muerte anunciada”

Archivado en: Cuba — Dayán García La O @ 5:52 pm

No vi ninguna película de la 31 Edición del festival del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana. No me gusta el cine, prefiero quedarme en casa antes que salir de una caja de hormigón a otra por las calles de la ciudad. Antes veía algún filme del Festival y leía todas las reseñas que me encontraba, por aquello de no desentonar en un mundo elitista de estudiantes de Periodismo, donde saber de Cine y escuchar trova eran patrones indispensables. Se fue el festival y en esta ocasión no sentí la misma fiebre de antaño.

No hubo colas desmedidas, de esas que terminan con cristales y se hacen notables, no escuché los comentarios- críticas en las guaguas, ni la locura por el pasaporte. No supe mucho de títulos, excelentes filmes, desplantes cinematográficos, o discordia por la producción más popular. “Los premios fueron una basura”, me comentó hoy un amigo.

Se fue diciembre, muchos cubanos de afuera añorando la vorágine festivalera. Como si este mes de fin de año fuera la imagen del proyecto 23. Hablando de la céntrica avenida se va el 2009 con un dinamismo NO NORMAL, contra la violencia, contra la mentira, contra el maltrato, contra los que quieren robarse nuestras calles, contra el color blanco, a lo que sobrevino un llamado “Síndrome del Silencio” y mi despedida de la conducción de la tradicional peña “Atrapando Espacios” en la Facultad de Comunicación quedó suspendida por razones ilegibles.

A lo que iba, mi ultimátum: veo películas, una que otra, pero no me motiva el festival, no mueve mi sensibilidad el séptimo arte, y me arriesgo a que me crucifiquen en el gremio. “Que INCURTO eres mijo”, dijo la primera a la que le conté la idea de este post. Solo no quiero tener que mentir más cuando vengan a preguntarme sobre el festival, una de cal y otra de arena, no hay nada mejor que estar en paz con uno mismo. Sobre todo cuando andas por la vida a una velocidad de 24 por segundo.

Diciembre 3, 2009

Por un bate me quedé sin aplausos

Archivado en: Cuba — Dayán García La O @ 11:41 pm

El béisbol… me había prometido no hablar de pelota en mi blog por aquello de que soy un estrella beisbolera frustrada y perdida en el Periodismo, pero, hoy precisamente viví una película de ciencia ficción. Está en la sazón la Serie Nacional, el bateo sorprendente de muchos, o lo que es lo mismo, la mala calidad de los pitcheres, digo de todo el conjunto.

Pues la liga universitaria iba a contar con mis modestos esfuerzos, los acostumbrados Pre Caribes de la Universidad de La Habana empezaban y la Facultad de Comunicación me contrató para jugar el campo corto. Primer juego, Química el rival y me llevé tamaña impresión en mi primer turno al bate. El instrumento para golpear la bola estaba totalmente partido, tomo otro de un costado, el análisis dio el mismo resultado: LA MADERA PARTIDA.

Protesté antes de darme cuenta de donde estaba. - Árbitro una astilla me va a caer en un ojo, o al catcher. ¡qué falta de respeto!. Al fin jugamos. “Era preferible poncharse”, dije a mi equipo después de tres strike. Ganamos, ellos jugaron peor que nosotros. Hoy era el segundo juego contra Artes y Letras, todos en el estadio y el profe suspendió el torneo por falta de bates, o sea, de bate, era necesario uno solo, de aluminio (casi eterno), de esos que ya no se usan en la primera categoría cubana, y que andan por ahí por las calles de mano en mano.

El mismo sueño...

El mismo sueño...

¿Cómo es posible que en la Universidad de La Habana no haya un bate para jugar pelota? ¿Cómo empezar un torneo sin las condiciones? Duele pensar en eso y darse cuenta de que el béisbol, deporte nacional, está tan olvidado en un contexto tan importante como la Universidad. La Pelota es un show aunque no ganemos nada o los marineros-peloteros aumenten por día, o la calidad de la pelota vaya cada día “in bachando”.

Pero no me parece que la crisis, los segundos lugares, las deserciones y todo lo demás, tengan que ver con que un elemento de aluminio cilindrado no apareciera hoy en el terreno, para que el público, tranquilo, pudiera regalarme una andanada de aplausos. Simplemente: ¡OUT! Y ¡FUERA DEL JUEGO! Hay que coger el bate por el mango…. cuando aparezca.

Noviembre 27, 2009

El kilo no tiene vuelto, el peso roto y el transporte público

Archivado en: Cuba — Dayán García La O @ 1:28 am

La frase popular  se repite en canciones y bromas, el kilo no tiene vuelto, y en la realidad cubana actual se percibe con ciertas variaciones: “el peso no tiene vuelto”. La era ultramoderna de ómnibus articulados en el transporte urbano trajo consigo el síndrome de lo que ahora se llama, falta de conciencia colectiva. Simplemente las alcancías empotradas a las guaguas pasan lejos de la mirada, las pesetas o el “caña” de los usuarios, a pesar del, a veces desagradable, pero justo reclamo del chofer.

La prensa en Cuba ha llamado a la conciencia ciudadana y su único motivo es la recaudación, que los pasajeros paguen, que no rompan billetes, sin hacer un análisis específico de por qué suceden esas cosas. Nuestros medios de comunicación solo trataron y tratan el hecho de que la mitad de los que montaban en las guaguas no pagan.

 

¿Dónde queda el punto de que el 40 por ciento que sí paga lo hace 2,5 veces por encima? El mal del peso.

 

El otro día cuando un P4 unía el lugar donde vivo y  la oficina fui testigo de una discusión singular. Un señor de unos 60 años fue increpado por el conductor:

 

-Oiga señor, mire a su derecha, aquí está la alcancía- no recibió respuesta.

 

Después de repetida la escena el señor dijo sereno:

 

-Niño, yo tengo mi conciencia tranquila. Ya pagué esta guagua porque eché un peso en el P7 y  voy dejando 20 centavos de propina.

 

¡Interesante!, pensé. Pero tampoco creo que sea la solución. El hecho  es que para llegar de mi Alamar no tomo el camello, no quiero gastar demasiado tiempo en un trayecto descolorido entre solares verticales. Hago una combinación y eso me lleva a gastar dos pesos en la ida, y dos en la vuelta. A ese ritmo entonces gasto cuatro pesos diarios,  o sea, en un mes destino casi el 30 por ciento de mi salario a esta actividad, cuando realmente  a 40 centavos ligeramente sobrepasaría el 10 por ciento.

No quiero en este post hablar de horarios,  atrasos, carreras de articulados, combustible, ni nada de las tantas aristas que tiene el transporte en Cuba. Solo opino que el menudo para la guagua, o sea, dos pesetas u ocho medios, se han convertido en el aliciente de una paradoja, o pagas el peso y dejas más de la mitad, o no pagas y olvidas tu deber ciudadano.

Olvido el caso del peso de papel roto envuelto entre los dedos con el único fin de ser un billete menos circulando por las calles. No le veo fin y, mientras tanto, las monedas amarillas se quedan en la parte derecha de la entrada del bus. Prefiero, no al anciano del P4, no al chofer que deja en su bolsillo buena parte de la recaudación, no al que no paga… entonces, ¿con quien me quedo? ¿Pues con mi salario y lo poco que puedo hacer con él? ¿Pagar guaguas clasifica en ese poco?, y ¡YA! Que eso es harina de otro costal, digo, de otro post.

 

Noviembre 23, 2009

Apuntes para un viaje III

Archivado en: Cuba — Dayán García La O @ 5:17 pm

A Bayamo…. ¡Y no en coche!

6 de agosto. Carnavales en Bayamo, el motivo perfecto para que la School Bus enfrentara un viaje interprovincial. La carretera que une la capital provincial de Granma y Holguín parecía trazada con una regla gigante. La línea de asfalto cruza perpendicularmente en el Municipio Cauto Cristo sobre el río más largo de Cuba, alcancé a tomar una foto.

En el camino vi vacas, caballos, baches como las trincheras del amigo Charly, pastos para el ganado llenos de marabú, puebluchos que semejaban mi natal Itabo por el color gris y la desolación, guajiros a caballo, guajiros encima de la school bus ( entre estos últimos me incluyo).

Esta era la segunda jornada del plan vacacional, los miembros votaron en su mayoría por un día en la ciudad de ¿los coches? y las ¡mujeres bonitas! Y yo ni corto ni perezoso me sumé a la ola que pregonaba un inolvidable día en el Chapuzón (en su momento les cuento de este lugar).

El boulevard de Bayamo siempre me atrapa. Ya lo conocía, pero no puedo resistir su hipnótico encanto. Mezcla perfecta de la cultura tradicional y los desafíos de la era moderna. ¿Una histórica ciudad perdida en la geografía cubana?

Bayamo merece la visita de todo cubano. Quedarán como yo, atónitos ante la calidad de las ofertas gastronómicas, los precios, la belleza femenina y otros aspectos.

Un hecho inusual fue que los barrenderos llamaran “Lazarito” al primer secretario del partido provincial, lo que demostraba un elevado nivel de cercanía e identificación, y se reflejaba en la impecable limpieza (al menos en la céntrica zona).

El parque Carlos Manuel de Céspedes encandila. Cada tres horas los trabajadores bañan de brillo las losas del piso. De roble en roble graznan los negros judíos, los gorriones prefieren el colonial techo de la cremería (apunto: el helado para el pueblo más rico de Cuba), frente a ella. una tarja señala el lugar donde los habitantes iniciaron el histórico incendio de la ciudad. Hermosas muchachas pasean uniformadas vendiendo un rico café. La radio local se escucha a través de aparatos dispuestos por todo el parque.
Carnavales. Llovía cerveza y lechón asado. A unas cuadras de todo el boulevard, o sea, en la vía consiguiente y paralela. Como en todas las fiestas populares el fenómeno se generaliza. No abrieron los museos, a pesar de ser jueves, y me quedé con la ganas de disfrutar de las magníficas esculturas de cera. En esa ocasión, por más que busqué, no encontré el venerado Pru Oriental, uno de los motivos principales del viaje.

La decoración del lugar resalta entre las acuarelas gigantes que abrazan a los postes del tendido eléctrico, los bancos de disímiles formas, el trabajo del piso, las plantas verdes aún, después de 3 años.

El chapuzón. ¡Qué lugar! El río de igual nombre que la ciudad, fue alterado en su cercanía a la urbe, represado, para ser más exacto, sin que esto obstruya su paso saludable hasta el mar. Era el verano y aquello estaba a punto de explotar. Asomaban camiones con chapas de todas las provincias orientales, en ambas riberas las sombrillas de guano, el local para alquilar botes y bicicletas acuáticas, los quioscos con todo lo que necesita un cubano, y el ceremillar (término muy utilizado en el campo para demostrar abundancia) de gente de aquí pa llá, y de llá pa cá.

Lamentablemente fui solo a ese lugar y dejé el celular-cámara en el bus, pero alcancé una foto en Internet. Me pasó algo divertido, disfrutando de la temperatura deliciosa del agua se me acercó un señor y me dijo:

-Compa, como hay gente de otras provincias verdá?

No le respondí, solo atiné a sonreír. “Si él supiera, pensé.

Bayamo me dejó un agradable sabor (como otras veces). Ojalá en la próxima visita no cambie de opinión.

Página siguiente »

Blog de WordPress.com.